Hasta llegar al Programa de Jugadores Anónimos, nuestras vidas habían sido desperdiciadas corriendo de los dolores a los problemas. Escaparnos por el camino del juego compulsivo era la solución temporaria. Luego comenzamos a ir a las reuniones. Vimos y escuchamos, a veces sorprendidos. En todas partes alrededor de nosotros, vimos errores y miserias transformadas por la humildad en aciertos apreciables. Para aquellos que han progresado en el Programa de Recuperación de Jugadores Anónimos, la humildad es simplemente un claro reconocimiento de qué y quiénes somos, seguido por el intento sincero de llegar a ser quienes podemos ser.
¿Me muestra el Programa de J. A. quién puedo ser?
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