Nos han dicho que no hay situación sin esperanzas. Al principio, por supuesto, nos costaba creerlo. Los opuestos -esperanza y desesperación- son actitudes emocionales humanas. Somos nosotros los que estamos desesperanzados, no la condición de nuestras vidas. Cuando abandonamos la esperanza y nos deprimimos. Es porque nos resulta imposible -por ahora- creer en la posibilidad de un cambio para mejor.
¿Puedo aceptar esto: 'No todo lo que enfrentamos puede ser modificado, pero nada se modifica si no se lo enfrenta'?
No hay comentarios:
Publicar un comentario