Cuando estaba desahuciado, pedía la ayuda de DIOS. Cuando estuve desesperanzado, busqué Su esperanza. Cuando fui impotente con mi compulsión por el juego, pedí compartir Su poder. Ahora puedo agradecerle honestamente a DIOS el haber sido desahuciado, desesperanzado e importante, porque he visto un milagro. De los altibajos del poder, al Poder Superior.
Hoy recordaré:
De los altibajos del poder, al Poder Superior.
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